Yo no te pido la luna…

 

la luna

Imaginemos que Japón entrega a Zapatero una espada samurai (侍). ¿A quien pertenece la espada? ¿Sería lícito que Zapatero la colgara en su salón, y a su muerte la heredaran sus hijos para venderla en sotheby’s? Piensen bien su respuesta, porque a mi me parece una burrada.

Julio de 1973. EEUU entrega a Franco un fragmento lunar, que el caudillo la tiene en su despacho del pardo, a su muerte se la quedan sus herederos, y ahora para colmo, la han perdido, y como han dicho que la han perdido después de ciertos rumores de intentos de venta de la pieza a una casa de subastas… pues las sospechas se acrecentan.

El nieto del Generalísimo (Pocholo no, otro que se llama como su abuelo) se deshace en explicaciones: «La piedra lunar fue un regalo personal a mi abuelo, no al pueblo español», con dos cojones. EEUU le regaló la piedra a tu abuelo, porque le caía bien un tipo que simpatizo con los Nazis. Eso es mucho más plausible que que se entregara la roca al pueblo español, en manos de su representante político. Este crío es tonto. Un pijo cortijero. Veremos en que palacio árabe aparece la pieza “Perdida”.

En fin, que a Franco le gustaba estar en su despacho, sentar a Carmen Polo en sus rodillas y decirle con ojos amorosos: “¿Has visto la Luna? Pues yo tengo un trocito ahí, en la vitrina”.

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