La inspiración ferroviaria
Domingo, Junio 29th, 2008
Hoy en el tren he estado inspirado… nunca mejor dicho porque no era capaz de soltar el aire. Debe ser una especia de ley de Murphy: O bien el tren sale con retraso, en cuyo caso habrá alguien que huele mal en tu vagón, o bien sale a su hora, en cuyo caso habrá alguien que huela mal en tu vagón. Cualquier otra opción implica que están de huelga.
Me senté en un vagón solitario. Saqué mi portátil y comencé a trabajar febrilmente, ya sabéis como soy (Vale sí, estaba jugando). Entonces entró una rubia bastante… rubia natural y tal, y por último llegó el engendro diabólico, que se sentó frente a la chica con cara de baboso.
¿Os acordáis de la serie “embrujada”? Pero de la antigua, no esa de Shannon Doherty, sino la de la rubia que arrugaba la nariz y hacía magia… pues a mi me pasó lo mismo. Mi nariz se arrugó sola y un solo pensamiento invadió mi mente: Joder que peste ¿no? Obviamente no era la rubia… y entonces se produjo una especie de triángulo amor-odioso. La rubia miraba hacia el suelo como diciendo ‘Joder como apesta este tio’, el señor podrido miraba a la chica con cara de ’sube que te monto’, y yo miraba al fétido elemento con mi cara de mala persona habitual.
Yo, que soy un caballero, no podía abandonar el vagón y dejar a pesteman babeando a la chica, y la chica parecía no querer ni moverse, así que allí estábamos los tres. Por un momento sopesé la posibilidad de decirle: “Disculpe, ¿Podría Ud. esperar a morirse para oler así?”.
Con todo esto quiero deciros a todos que hay que ducharse, quizás no te ayude a ligar con chicas en el tren, pero al menos conseguirá que no te miren con asco. Agua para todos, y si no pudiera ser, al menos reivindico el derecho a una muerte digna, porque si el trayecto hubiera sido de larga distancia… nos tienen que ingresar.




