Cosas serias
Martes, Enero 29th, 2008El mejor momento del día es cuando después de cenar me siento en mi terraza a tomarme una mirinda y a mirar las estrellas. Son momentos de reflexión, en los que uno piensa en serias, importantes. En la muerte.
Sabes que te haces mayor porque comienzas a pensar en el término… en el fin, el óbito, el this is the end, my only friend, the end, el atravesar la puertecita persiguiendo el conejo blanco. El morir con la sonrisa en los labios, pensando en que no volverás a escuchar reggetón.
Pienso yo en todo esto por lo del asunto este del Severo Ochoa. Resulta que Esperanza Aguirre y Mauel Lamela (Consejería de sanidad) Iniciaron investigaciones por acusaciones “anónimas” al servicio de urgencias de dicho hospital por presuntas sedaciones irregulares, de las que derivaban directamente la muerte de pacientes “terminales”. Macarthismo creo que lo llaman en política. Al final ha quedado en nada, porque los médicos estaban haciendo su trabajo y tal. Link a la noticia.
Hace un tiempo estaba yo de confidencias con un amigote mío que es enfermero y además tiene un foto blog… en fin, que discurría yo con él:
Jony: Jose, tú que has visto tantas muertes… ¿Cómo es? ¿Me dolerá o me darán algo para que no me entere? En fin… ¿Es chungo morirse?
Jose: Hombre Jony, tanto como tantas muertes… alguno he dejado vivo cojones, pero vamos, que sufrir o no depende del médico que te toque, y de que no esté durmiendo, porque si está durmiendo ahí te quedas pudriéndote de asco. Despertarle no le van a despertar. Y sí, tiene pinta de ser chungo.
Quiero llegar a que cuando a mi me quede poco, me vendría mal tener un médico preocupado porque si se pasa con las pastillas me muero 10 minutos antes y a él le investigan a resultas de una denuncia anónima. Lo mismo si me duele mucho y estoy consciente me llevo a alguno de blanco conmigo al averno. En todo caso llamaría a unos amigos, y les pediría el favor de que me trajeran algo bueno para el cuerpo y que me quite los dolores: O bien alguna sustancia ilegal, o bien un jamón de cinco jotas. Lo que tengan más a mano, aunque desde que se inventó el bidet y el cuchillo de cortar jamón…
El problema viene si no estás consciente, porque el protocolo actual dice que la sedación la tienes que solicitar tú o algún familiar, así que si estas un poco pasado (lo cual es habitual en enfermos terminales) y solo queda por ahí tu cuñada la antipática… lo mismo te retuerces hasta el fin, y todo por haberle regalado una yogurtera en su boda. Al final nos veremos en nuestros postreros momentos hablando como Dath Vader y diciendo, “Medichucho… me acuerdo… de tu padre”. Con estos alegres pensamientos me despido por hoy, pero tened cuidado que en cualquier momento puede deshacerse el nudo, que a cada cerdo le llega su San Martín, que un día estamos aquí…jajajaja







